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25 de oct. de 2013

Anuradhapura. Mi amigo Madu, noventa rupias y turistas de pies fundidos

Seguimos en Sri Lanka, la antigua Ceilán. La última vez lo dejamos en Negombo, centro neurálgico del turismo de la zona. Su proximidad con el aeropuerto, hace que a cada paso que das, te encuentras con guest houses y turistas disfrutando de sus primeros o últimos días en el país. Aunque Negombo es un pueblo del que nunca me podría cansar, Sri Lanka tenía mucho más, y después de recuperar unas cuantas horas de sueño y regular mi reloj biológico, era el momento de continuar.


Continuar en Sri Lanka es muy sencillo. Cuando viajas a países en los que la organización de transportes brilla por su ausencia sientes que todo va a ser complicado, que no vas a conseguir llegar del punto A al B. Y esa sensación está presente hasta que llegas a tu primera estación de tren o autobuses. En mi caso, el punto A era Negombo y su estación de tren. El punto B, a poco más de 177 kilómetros era Anuradhapura, en la provincia Central del Norte de Sri Lanka. 

 

Hay muchas opciones para llegar a Anuradhapura, una de las antiguas capitales cingalesas, pero yo elegí el tren hasta Puttalam. Puttalam es un pequeño pueblo cerca de la turística y playera Kalpitiya, y aunque no tiene ningún interés turístico, es una estación intermedia entre el sureste y el noreste de Sri Lanka. Así fue, el primer tramo entre Negombo y Puttalam a bordo de un tren de tercera clase (la única opción disponible) por 90Rs (unos 0,5€). Un trayecto de tres horas que se convirtió en cuatro, debido a que entre estas dos localidades, el sentido de la vía es único, por lo que cada pocas estaciones, los trenes tienen que parar en tramos de vía secundarios para que pueda pasar el tren en dirección contraria. Por suerte, era mi primer viaje en tren y estaba tan emocionado, que estas paradas improvisadas me encantaban. Bajar, hacer fotos del tren, hablar con los locales e incluso comprar algún snack en los pueblos construidos junto a las vías del tren.




Al llegar al Puttalam, descubrí lo que me iba a acompañar durante todo el viaje, la picaresca cingalesa. Puttalam no es como Negombo, en Puttalam no están acostumbrados a ver a occidentales con mochila, por lo que cuando uno baja del tren, es el acontecimiento del día, para lugareños y conductores en busca de la presa fácil. Como la estación de tren está a tres kilómetros a las afueras de la ciudad, la única opción era 'pelearse' con un tuk tuk. Sí, la batalla acababa de empezar.

Mientras sonreía, Madu me llevaba a la ciudad por 800Rs (4,4€). Después de haber pagado 90Rs por cuatro horas de tren, tres kilómetros en tuk tuk por ese precio me parecía más que excesivo. Después de una batalla de precios, Madu rebajó el precio hasta 100Rs (0,6€). Ahí, en ese justo momento me di cuenta. En Sri Lanka le echan cara, y si cuela, cuela. Por eso, ahí va mi consejo, que creo que sirve para casi cualquier país de la zona:

Consejo I: No te dejes convencer, los conductores de tuk tuk o taxi dominan el arte del regateo. Nunca se enfadarán, nunca se ofenderán, ni les parecerá mal tu contraoferta. Viven de eso, y saben que los turistas que visitan el país lo pueden pagar. Por eso, la negociación es sencilla, piensa cuánto quieres pagar (siendo realista), y no cedas. Si no consigues el precio deseado, encontrarás otros conductores que acepten tu oferta. En 2013, el precio del kilómetro rondaba las 30Rs.

 

Después de hablar con Madu sobre todos los temas posibles, incluyendo familia, religión, economía mundial, fútbol, aviones e incluso enumerar los jugadores del Real Madrid, se ofreció a llevarme hasta Anuradhapura por 3500Rs (19,5€) en su tuk tuk, ya que según él, no había ningún autobús hasta Anuradhapura desde Puttalam. Me dejó en la estación de autobuses, y efectivamente, no había ningún autobús desde Puttalam. Aunque ya me había despedido de Madu, él quería más, y me perseguía por las calles del pequeño pueblo, en el que por supuesto, era el único turista que se había visto en días. 

Después de preguntar y preguntar, tuve una nueva revelación, nunca te fíes de los conductores de tuk tuk, harán lo posible por llevarte ellos mismos y así ganar unas rupias extra. Madu no mentía, no había ningún autobús desde Puttalam hasta Anuradhapura, ya que el autobús empezaba en Colombo y sólo pasaba por Puttalam de camino a la antigua capital para después continuar hacia Jaffna. Yo, que soy muy ingenuo, ya estaba negociando el precio con Madu cuando vi pasar el autobús. Madu 1, Alberto 0. Al ver el autobús, Madu puso su mejor sonrisa y me confirmó que ese autobús 'igual' pasaba por Anuradhapura. Y en ese mismo momento, lo único que te queda, es echarte a reír, hacerte una foto con tu nuevo amigo Madu y correr a subir al autobús.
 

¡Autobús, qué gran lugar! Ese vehículo que iba a terminar siendo mi segunda casa a través de Sri Lanka. Con capacidad para 60 personas, probablemente en ese autobús había unas 100. Igual que en muchos países de la zona, las puertas van abiertas y a una velocidad mucho mayor de la debida, combinada con adelantamientos temerarios, frenazos varios y pasajeros que suben y bajan del autobús en marcha. Mientras veía mi vida pasar, seguía siendo el único occidental del autobús y la atracción del lugar. Varios pasajeros se levantaban para cederme su sitio, algunos otros compartían sus snacks y todos, miraban y comentaban. 

Pero por fin, después de más de dos horas de autobús, llegué hasta Anuradhapura, una pequeña ciudad construida a pocos kilómetros de las ruinas de la capital antigua. La antigua ciudad, ahora en ruinas, fue la tercera capital del Reino de Rajarata, la más espectacular y mejor conservada de las tres. Construida en el siglo IV a.C sobre más de 40 kilómetros cuadrados fue capital durante más de 1300 años y se ha convertido en uno de los lugares sagrados para los budistas, uno de los más visitados del sudeste asiático.





Por unas 3.300Rs (25USD) recorrerás las ruinas en las que ciertos guardias controlan los accesos a los lugares sagrados, sólo por evitar que los viajeros se cuelen sin pagar. Pero aquí viene el segundo consejo:

Consejo II: Muchos conductores de tuk tuk te ofrecerán llevarte por accesos secundarios a un módico precio. Y el truco está en que guardan las entradas de otros turistas que han visitado las ruinas ese mismo día, y con algún que otro soborno, consiguen llevar al viajero sin pagar los 25USD de la entrada. El conductor de tuk tuk cobrará un precio extra por ese pequeño 'riesgo' y con la ayuda de sus compañeros conductores buscará una ruta alternativa para evitar los 'checkpoints'. Personalmente, aunque me lo ofrecieron, no me parecía ético. Si te sirve de consuelo, e precio de la entrada va íntegro a conservar las ruinas, y no a llenar los bolsillos de algún policía corrupto.




 

Enormes dagobas, construidas y reconstruidas continuamente en la que pasear es una penitencia. Bajo el abrasador sol de Sri Lanka, la piedra funde los pies de los turistas, a los que ves correr descalzos buscando las pequeñas zonas de sombras. Todo eso combinado con vendedores de recuerdos que te persiguen por las ruinas, buscando la venta del día.

 

Después de un intenso día en las ruinas, era el momento de descansar y dirigirse a un destino playero muy conocido por los locales pero evitado por los turistas, Trincomalee. Otras cuatro horas de autobús con transbordo incluido me llevaron hasta Trincomalee, al noreste de la isla, y antigua base de los tigres tamiles. Pero todo eso, llegará en la próxima entrega. Mientras tanto, felices viajes.



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10 de oct. de 2013

Negombo. Paradas técnicas, trilogías y una elección segura

Cuando hace unos meses estaba decidiendo dónde pasar unas cuantas semanas, empecé una encuesta. Siempre es más fácil decidir con la ayuda de otros. Entre las posibilidades estaba la India, Bangladesh, Tailandia, Birmania/Myanmar y por último, Filipinas.

Después de unos días de votaciones y mucha incertidumbre, la elegida fue Birmania. Pero 5 semanas en Birmania podía llegar a ser demasiado (o tal vez no) y supondría algún que otro problema con el visado, así que había que partir el viaje y elegir otro destino. Mi querida Vero, de 'Los Viajes de Paco, Vero y Helia' no podía entender cómo en la encuesta no había incluido Sri Lanka. Y la respuesta era simple, Sri Lanka ya había ganado! 



Así que ya estaba todo (o casi todo) hecho. Como sabéis, Emirates es la aerolínea. Si el presupuesto lo permite, siempre es una elección segura. En este caso, el presupuesto era justo, y por suerte, Emirates era la opción más económica para volar hasta Colombo, capital de la antigua Ceilán. Con una breve escala en Dubai (DBX) y una parada técnica en Malé, en las Maldivas, finalmente llegas a Sri Lanka.

Pero hagamos un breve receso. ¿Qué es eso de parada técnica? Nunca había tenido la 'suerte' de hacer una parada técnica, y por fin lo he descubierto. Una parada técnica es básicamente una escala en la que ni siquiera puedes salir del avión, mientras el equipo de limpieza sube al avión, limpia, desinfecta y salen corriendo para no perder tiempo. Segundos después, decenas de viajeros se unen a la aventura. En mi caso, la parada técnica fue en Malé, durante la cual pude ver lo pequeños que son los atolones e islas de la República de las Maldivas y conocer la vida de las azafatas de Emirates. Como siempre hablo de Emirates, en algún momento os contaré esa historia a la que probablemente titule 'La vida de Lena en Dubai'. O igual no.





Sigamos con lo bueno. Al llegar al aeropuerto internacional Colombo Bandaranaike (CMB) encuentras lo que te va a perseguir durante toda tu estancia, el regateo. Puede parecer una tontería, es algo que sucede en todos los países de la zona. Cierto. Pero hay que decir que el regateo en Sri Lanka llega a ser extremo. Todo en un tono muy relajado, con sonrisas, alguna que otra broma de por medio e incluso con conversaciones paralelas. Así hasta llegar a un acuerdo. Si el acuerdo no llega, no pasa nada, te desean un buen día, un buen viaje y una buena vida.




Negombo, a 7 kilómetros del principal aeropuerto de Sri Lanka suele ser la primera parada para los turistas/viajeros que deciden recorrer la isla. No sólo por su proximidad al aeropuerto sino por su ambiente relajado. Playa, guesthouses, restaurantes, tiendas y unos toques portugueses y holandeses que la convierten en un buen lugar para recuperar fuerzas después de tantas horas con Emirates.

Además, en Negombo te lo ponen fácil. Como leí una vez, es uno de esos pueblos en los que tienes todo lo que necesita un mochilero. Wifi, pasta y pancakes. Una trilogía que encuentras en cualquier restaurante de la zona, a precios de mochilero.


 

Consejo 1: Al llegar al aeropuerto, saca fuerzas de donde puedas para ahorrar unas cuantas rupias. Los taxis dentro de la terminal pretenderán cobrarte 2000Rs, que con regateo conseguirás bajar hasta unas 1400Rs. Si caminas un poco (3 minutos) y sales del aeropuerto, encontrarás la carretera y justo enfrente de la puerta principal del aeropuerto, una parada de tuk-tuks. Inicialmente, te pedirán 1000Rs, pero puedes regatear hasta 600Rs.

Negombo era una pequeña población de pescadores, en la que los lugareños y sus actividades diarias y los turistas superando el shock inicial conviven. Mientras los pescadores desecan las capturas diarias al sol, los turistas hacen fotos. Mientras los vendedores despachan frutas y verduras que nunca había visto, los turistas hacen fotos. Mientras los estudiantes van y vienen del colegio, los turistas siguen haciendo fotos.

Pero sin duda, Negombo significa canales. Igual que la prisión, los canales son de herencia holandesa. A modo de carretera trasera, conecta las pequeñas y coloridas casas de los pescadores con la laguna de Negombo y el mar abierto. 


Para terminar el día, en la playa de Negombo encontrarás atardeceres que se unen a familias reunidas, estudiantes jugando a fútbol y parejas que bajo un paraguas se dicen cosas bonitas. 

Consejo 2: Los mejores atardeceres de Sri Lanka los encontrarás en Negombo. Elige un día despejado (complicado en la época húmeda), siéntate con tu cámara y disfruta del momento.

De momento me despido, a bordo de un tren hacia el norte de Sri Lanka. Nos leeremos en breves mientras trato de descubrir que esconden las sonrisas en este país. Felices viajes.



19 de ago. de 2013

Wizz Air. Vuelos low cost en Hungría y aviones llamativos

Como ya os conté, hace un par de semanas estuve en Budapest y en su aeropuerto, el aeropuerto internacional de Budapest Ferihegy (BUD) donde descubrí Wizz Air una aerolínea de bajo coste húngaro-polaca con centro de operaciones en Vecsés, un pequeño pueblo junto al aeropuerto de Budapest. 


Wizz Air nació en 2003, de la mano de unos inversores estadounidenses, aunque no fue hasta Mayo de 2004 cuando empezaron sus operaciones, justo 19 días después de que Polonia y Hungría fuesen admitidos como miembros de la Unión Europea. 

Y un 19 de Mayo de 2004, tan sólo 3 meses después de su creación,  József Váradi y los inversores americanos se subieron en Katowice en el vuelo inaugural, desde esta ciudad a unos kilómetros de Cracovia, para volar hasta Budapest, en Hungría.


Las primeras operaciones de Wizz Air consistían en conectar la zona este de Europa entre sí, y poco a poco, unirla con diferentes países de la Unión Europea, como España, Francia, Italia, Alemania o Reino Unido. Por eso, su slogan es claro, 'todos podemos volar ahora'.

Con una flota de 41 aviones A320 conectando Europa gracias a 250 rutas, busca nuevos destinos como en Girona (GRO), a la que vuela desde Kiev y Bucarest, con 3 y 2 vuelos semanales. 


Tristemente, Wizz Air funciona de forma similar a Ryanair, es decir, bajan los precios porque pueden, y pueden porque vuelan desde aeropuertos secundarios a horas intempestivas y reducen los extras a los pasajeros, como imprimir tarjetas de embarque, facturación de maletas o entretenimiento a bordo. Por otro lado, la seguridad es un prioridad para Wizz Air, por lo que sus aviones nuevos y sus protocolos de seguridad internos la convierten en una de las aerolíneas de bajo coste con mejor reconocimiento internacional.


Pero no todo se queda en Europa. La aerolínea de bajo coste, está llevando a cabo un proceso de expansión y de adquisición de nueva flota y rutas, y ya conecta el este de Europa con Dubai, Tel Aviv, Bakú o Kutaisi, en Georgia.

Por ahora me despido, desde el norte de España y haciendo las maletas para empezar la ruta por Sri Lanka y Birmania. Mientras nos volvemos a leer, felices viajes!


3 de ago. de 2013

Budapest II. Consejos húngaros, florines ahorrados y reyes sin corona.

En la segunda y última entrega de mi escapada húngara, os daré la respuesta a todos los misterios de la historia reciente de Hungría. Como os contaba en la entrada anterior, los húngaros son enormes. Son gigantes probablemente traídos de un lugar lejano y puestos en Europa, para dejar bien claro que si quieren, nos conquistan y se hacen los dueños del mundo.

Y yo he descubierto por qué son así de grandes, y es muy simple: las camas. En el resto del mundo somos unos privilegiados, nos gusta dormir arropados, como si flotásemos en una nube, como si los ángeles cantasen para calmar nuestros sentidos, como si Morfeo fuese nuestro protector... Pero en Hungría no saben de eso, en Hungría duermen sobre tablas de madera a las que llaman cama, lo que les hace fuertes y les da ese toque soviético que tanto miedo me da.






Para los visitantes, dormir sobre tablas de madera suena muy duro, por eso nos ponen una pequeña esterilla, como las que llevamos a la playa. Por eso, a medida que pasan las noches, tu espalda duele más y tus horas de sueño duran menos. Una buena forma de hacer que aproveches la ciudad al máximo.

Dado que ya era experto en el metro de Budapest, el día amanecía con una visita al Parlamento, el edificio más grande y alto de Hungría. Siendo así de alto y grande, (casi) siempre está en obras, ya sea en su interior o su exterior. Por eso, encontrar la entrada principal a través de toda la zona en construcción se hace complicado.

Consejo viajero 2: En pocos lugares del mundo encontrarás más revisores en el transporte público, tanto en el tranvía, en los autobuses o en el metro. En casi todas las estaciones hay revisores controlando que el billete esté bien validado. ¿La multa por no tener billete validado? Entre 10.000 y 20.000HUF (33-67€ ).





Construido a orillas del Danubio, el Parlamento húngaro y su guardia custodian la Corona Sagrada de San Esteban, primer rey húngaro. Según la tradición húngara, todo rey legítimo debe ser coronado con esta corona. Probablemente, John II y Joseph II no lo sabían, por eso, los únicos reyes húngaros no coronados con esta corona sufrieron varios percances durante sus reinados. John II murió sin descendencia y tuvo que abdicar durante su reinado, y Joseph II murió alejado de Hungría mientras empezaba la revolución de los nobles.




Pero dejando de lado la historia húngara, de la que sólo aprendí lo básico durante mi visita al Parlamento, a un corto trayecto en metro, llegamos a Városliget, el Parque de la Ciudad de Budapest, que esconde lo mejor de Budapest, incluyendo el Balneario Szechenyi ( que nunca aprendí a pronunciar).

Conocido como el Balneario Amarillo, tiene tres piscinas climatizadas a 24º, 30º y 37ºC desde las que ver el amanecer o el atardecer, rodeado de estatuas y cúpulas que reflejan el esplendor del imperio austrohúngaro.





Consejo viajero 3: Si te animas a darte un baño relajante en Budapest, sin duda la elección debe ser Szechenyi, el balneario amarillo. El precio varía dependiendo del momento del baño y del día de la semana. Por eso, para ahorrar unos florines, lo mejor es ir un día entre semana y a partir de las 19.00, ahorrando entre 300-500HUF (1-1.8€). Además, podrás ver el atardecer dentro de las aguas termales y suelen estar mucho más tranquilas. 

Además, en Városliget, el Central Park húngaro, destaca el castillo Vajdahunyad, convertido en museo de agricultura a orillas del lago con el mismo nombre, sobre el que, según la época del año, podrás remar en una barca o patinar sobre hielo.
  

Por último, antes de despedirme os voy a dejar un consejo que me hubiese gustado recibir antes de viajar a Hungría. Los primeros días pensé que era cosa mía, que igual no estaba siendo todo lo simpático que debería,  igual debía intentar empezar la frase con un 'hola' en húngaro, quizá debía poner mi mejor sonrisa... pero nada de eso funcionaba, y aquí va la respuesta:

Consejo viajero 4: No te preocupes si te sientes ignorado o incluso repudiado, en Hungría no tienen el concepto occidental de agradar a los demás, si no te conocen, no te tratarán bien, puede que no lleguen ni a mirarte. No te lo lleves a lo personal, no es cosa tuya, no hay nada que puedas hacer para evitarlo.

Me despido desde el norte de España, a punto de embarcarme hacia Sri Lanka y con mucho que contar. Mientras tanto, felices viajes.